Después del accidente de enero, el gobierno dispuso que el
serpentín de Pasamayo sólo sea empleado para el tránsito pesado, desviando el
flujo de unidades de transporte de pasajeros y unidades particulares a la
variante de Pasamayo, una ruta que obliga a los vehículos a suministrar su
mayor fuerza para ascender, de lo contrario por el recalentamiento se quedan
varadas.
La variante de Pasamayo, más que curvas serpenteantes tiene
densas neblinas que, de acuerdo a la época del año quita más la visibilidad de los
conductores generando mayor peligro, por ello, es importante que las
autoridades ejecuten acciones preventivas, destinadas a que no se generen
accidentes.
En la ruta Pasamayo – Lima, también existe otro latente
problema por el ensanchamiento de la vía en el sector donde se ubica la
Institución Educativa N° 20388- “José Carlos Mariátegui”, lo que hace más
difícil transitar de un extremo al otro.
Al mayor ancho de la infraestructura vial se suma el aumento
de la velocidad permitida de 30 a 60 kilómetros por hora, donde frente a la
falta de mayor control, es evidente que los vehículos recorren incluso a más de
100 km, convirtiendo el tramo en altamente peligroso, si consideramos que
también los espacios para estacionamiento se pegan a las acequias del lugar.
El lunes 12 de marzo volverán a las aulas un promedio de 700
alumnos en el sector en referencia y los padres temen por los riesgos que ponen
en peligro a sus hijos. Cuestionan que la señalización no sea la adecuada,
piden que se haga un puente peatonal y en la inmediatez se ubiquen semáforos.
De no existir respuestas concretas expresan los padres de
los estudiantes que adoptarán medidas más radicales, por lo que exigen a las
autoridades tomen en cuenta su petición y a la empresa Norvial, concesionaria
de la vía, ejecute obras que den seguridad en el circuito donde se ubica la
I.E. “José Carlos Mariátegui” de Pasamayo. /
POR LA LUPA · 7 MARZO, 2018

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