Las fogatas y la quema de muñecos realizadas tradicionalmente para recibir el Año Nuevo generan enfermedades respiratorias, especialmente en niños y ancianos, advirtió hoy la Dirección Regional de Salud (Diresa) de Junín.Yoe García Aliaga, director ejecutivo de Salud Ambiental de la Diresa, señaló que las personas expuestas a una hoguera pueden enfrentar bronquitis, bronco espasmos, irritación del tracto respiratorio, así como dermatitis, alergias y conjuntivitis.
Dijo que, en muchas ocasiones, se queman productos tóxicos como pilas alcalinas, incluso materiales generadores de cáncer, lo que constituye un serio riesgo para la salud de la población.
Frente a ello, exhortó a las municipalidades a multar a quienes realicen fogatas. “El municipio debe recobrar su papel sancionador, como en otros lugares”, enfatizó.
Recordó que estas costumbres de Año Nuevo atentan también contra la ecología y la conservación del medio ambiente, al generar gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.
El especialista hizo un llamado a la población de Junín para que ayude a proteger el planeta y detener el avance de la reducción de la capa de ozono, que impide el ingreso de los rayos ultravioleta que producen cáncer a la piel.
“Somos nosotros mismos quienes destruimos nuestro hogar, como el nevado de Huaytapallana, que solo tiene entre 15 a 20 años de vida antes de su desaparición”, manifestó. Andina.
Dijo que, en muchas ocasiones, se queman productos tóxicos como pilas alcalinas, incluso materiales generadores de cáncer, lo que constituye un serio riesgo para la salud de la población.
Frente a ello, exhortó a las municipalidades a multar a quienes realicen fogatas. “El municipio debe recobrar su papel sancionador, como en otros lugares”, enfatizó.
Recordó que estas costumbres de Año Nuevo atentan también contra la ecología y la conservación del medio ambiente, al generar gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.
El especialista hizo un llamado a la población de Junín para que ayude a proteger el planeta y detener el avance de la reducción de la capa de ozono, que impide el ingreso de los rayos ultravioleta que producen cáncer a la piel.
“Somos nosotros mismos quienes destruimos nuestro hogar, como el nevado de Huaytapallana, que solo tiene entre 15 a 20 años de vida antes de su desaparición”, manifestó. Andina.
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